Las abejas
Es uno de julio de un año impar
y
estamos sentados en un banco
de
espaldas al mundo.
Observas,
con
miedo,
las
abejas que revolotean a nuestro alrededor.
Yo te protejo de ellas ¿ves?,
te
digo
y
tú te ríes.
Te voy a proteger cuando vengan a
por ti las abejas,
te
repito,
te voy a proteger
cuando
la ola sea demasiado grande como para surfearla,
cuando
los monstruos que habitan en tu cabeza
reaparezcan
en el mundo real.
Te
voy a proteger
porque
no sé querer
de
otro modo,
porque
me curas las heridas
al
lamerme la piel,
porque
me arrugas los ojos
de
tanto hacerme reír,
porque
me admiras tanto como te admiro yo.
Porque
al entrelazar nuestros dedos
se
me erizan los sentimientos
y
quiero correr hacia a ti.
Porque
en cada abrazo
encuentro
mi hogar,
que
eres tú.
Te voy a proteger siempre,
aunque
tenga que protegerte de mí.
Comentarios
Publicar un comentario