Las abejas
Es uno de julio de un año impar y estamos sentados en un banco de espaldas al mundo. Observas, con miedo, las abejas que revolotean a nuestro alrededor. Yo te protejo de ellas ¿ves? , te digo y tú te ríes. Te voy a proteger cuando vengan a por ti las abejas , te repito, te voy a proteger cuando la ola sea demasiado grande como para surfearla, cuando los monstruos que habitan en tu cabeza reaparezcan en el mundo real. Te voy a proteger porque no sé querer de otro modo, porque me curas las heridas al lamerme la piel, porque me arrugas los ojos de tanto hacerme reír, porque me admiras tanto como te admiro yo. Porque al entrelazar nuestros dedos se me erizan los sentimientos y quiero correr hacia a ti. Porque en cada abrazo encuentro mi hogar, que eres tú. Te voy a proteger siempre, aunque tenga que protegerte de mí.